
Los carroñeros vuelven de nuevo, sus negras alas envuelven todo el hemiciclo sumiéndolo todo en un ambiente gris, triste, repugnante...
En la tribuna el presidente del gobierno intenta digerir las palabras que acaba de escuchar y todavía retumban en sus oídos: "si usted no cumple sus compromisos, le pondrán bombas, y si no se las ponen, es que ha cedido"
No puedo llegar a entender como estos carroñeros pueden llegar a ser tan despiadados, ruines, mezquinos, viles e hipócritas.
Me pregunto si en cualquier otro país de este planeta le dedican tal publicidad gratuita (con un pleno especial para ellos) como la demostrada aquí con estos putos terroristas.
Intentaba acabar con la maldita banda terrorista y ella acabará con él. Incongruencias de la vida. Los carroñeros empiezan a frotarse las manos viendo próximas las elecciones...
¿Acaso erró el Presidente (elegido democráticamente) al entablar negociaciones con los putos terroristas?
No, ese no fue su error, recordemos que del primero al último de los presidentes lo hicieron en su día, de hecho es su obligación. Su error fue el hacerlo público, error de "pardillo", el querer ser más legal que nadie, cuando resulta que nadie respeta las reglas del juego, tan solo él. Pardillo.
Su error es confiar en los carroñeros, cuando estos no tienen ninguna vergüenza en ir al día siguiente a sus diarios y explicarlo todo con pelos y señales. Si de algo carecen y carecerán estos carroñeros es de sentido de estado. Sentido de estado que demuestran “todos” los partidos excluidos expresamente del famoso pacto anti…¿nacionalista?
¿Acaso él puso la bomba en la terminal?
Señor Presidente, ¿Cómo es capaz de tirarse a la piscina viendo que no hay agua?, no hay agua y encima usted no hace nada por llenarla. Estos putos terroristas no son como nosotros los araneses o catalanes que nos ponen la zanahoria y vamos detrás de ella como burritos. Estos putos terroristas cuando no les das agua te destrozan dos vidas y una terminal carísima (otro tema para otro día). Pardillo.
En este país huele a mierda, olor que llega de asociaciones partidistas (que ni tan siquiera el presidente de la misma tendría que ser miembro de la misma ya que no cumple el primer requisito para pertenecer a ella), olor que me llega de carroñeros que son capaces de aprovechar cualquier víctima/atentado que se produzca para sumar cien mil votos a su favor.
A las cosas por su nombre, y por la vida con valentía, como lo acaba de hacer Tim Robins con el alcalde “rojo”: "Es curioso que un alcalde pueda hacer el esfuerzo de venir a hacerse una foto con un actor norteamericano pero no lo haga para unirse a la ciudadanía en una manifestación"
Borrón y cuenta nueva, marcador a cero. Ahora toca volver a empezar, y esta vez por favor, sin micrófonos. Que tan solo se enciendan para comunicarnos cual será nuestro “viernes santo”.
Fistful of Love
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